GUILLERMO DANIEL CONTRERAS
Foto Guillermo.jpg

Poeta, Buenos Aires, Argentina. Su formación literaria comenzó con su participación en la década de 1970 del grupo-comunidad "Lirios" y continuó con talleres de la SADE y centros culturales de diferentes barrios del Gran Buenos Aires. En 2003 y 2004, participó del taller literario de "La Barraca", Santiago de Chile. Publicó Postales de América en 2002, y su segunda edición en 2007, y El PrOfETA en 2019.

Participó de tres antologías poéticas de la Editorial Dunken: Ojos de semilla (2015), Pinceladas de poesía (2016) y Polifonía (2017).

Es fundador y responsable del sitio www.laveredadelsol.com.ar , que refleja la actividad cultural de la región desde 2010 que hoy está en proceso de re-programación, y es corresponsal en Buenos Aires del sitio www.revistadelosjaivas.com

JARDÍN

 

Por el jardín ha pasado gente

ya no los veo por aquí,

le pregunté al genio del jardín, el mago

el sabe exactamente lo que hace cada uno,

si se fueron , se perdieron, los sacaron o que.

Solo un instante pasa por aquí la mariposa,

se asoma de a ratos una abeja y sus amigas,

el picaflor por la tarde pasa velozmente .

Todos sólo pasan

y yo quiero quedarme  para siempre.

El genio me observa con lastimosa mirada,

el sabe cuando saldré del jardín

pero no lo dice.

 

Cacerolas 2002

Candombe negro, ritmo y sonido

hasta las veredas se suman al baile

grandes y chicos dan batucada

cantan los vientos nueva balada.

Mi ciudad canta su triste silencio

por candombes ligeros, cambió mi pueblo

bombos, panderetas, cajas que vuelan

con manos o palos, tiembla mi suelo.

Canción alocada que sale del alma

ahora en mi pueblo en maravillosa calma

con tapas y ollas, candombe porteño,

de cacerolas se hace un nuevo gobierno.

(Del libro Postales de América, 2002)

Hay un sueño

Hay un sueño que no llega,

es estruendo en el silencio,

sólo aquellos que te vieron

que dejaron que sus alas

con tus alas se enredaran.

Y en esa ceremonia

bajo el mando de las luces

que navegan en el bosque.

Que se encienden 

como Hadas complotadas

por un sueño

que es tu sueño

que es el mío.

Sólo brillan en el bosque 

con la noche

las luces de tu alma con la mía.

(Del libro El Profeta, 2018)

Evolución 

 

Comenzaré pensando en volver siempre al presente,

pero este monstruo, el hoy, es la creación de muchos días,

días pasados entre avances científicos sin evolución,

tiempos de guitarra y baterías, jeans y camisolas,

el pelo caía mas allá de mis hombros y soñaban

ellos Junto a mí, con un mundo que nunca sería.

Gritaban guitarras por los parlantes, pensábamos

en nuevas formas, de vida, de amor, de expresarse,

mientras había cazadores , hombres atados a piedras,

megalitos enormes que no los dejaban avanzar,

si ellos no avanzan todo el que avance es un riesgo,

y se hicieron cazadores brutales, salvajes, hambrientos,

 se comieron el futuro, desaparecieron los mejores sueños.

Ahora soñamos y logramos poco, casi nada, algo entre

las derrotas, terribles derrotas de toda la humanidad

que retrocede irremediablemente hasta volver a los dinosaurios. 

El fantasma del obelisco

 

El fantasma del obelisco es aquel que, a pesar de estar en el lugar más visible de Buenos Aires, es el que pocos porteños  han visto.

Aquí, hay que juntar varios datos, a saber: un turista europeo mandó una vez al diario “La Nación” una foto que él mismo había sacado desde unas cuadras del obelisco. De la foto, hoy no se tienen noticias. Se entenderá porque el diario que la recibió nunca se atrevió a publicarla por temor al fraude. Pero, por descripciones de la época, hechas por un distinguido periodista, la foto estaba sacada del lado de 9 de Julio en un punto en que una persona parada ahí, mirando exactamente hacia el sur  vería el obelisco a unos treinta grados a su derecha.

Segundo dato, lo da un canillita que, durante años, vendió diarios por la tarde en la avenida 9 de Julio y Córdoba, en la plaza entre los carriles que van hacia Libertador. Él dice haber observado durante mucho tiempo a alguien que parecía saludarlo desde la ventana, arriba de todo del obelisco. Hasta que alguien le contó que, en esos años, nadie subía al obelisco.

De  estos relatos, se puede precisar el lugar exacto donde hay que estar parado para ver al fantasma de obelisco. Este lugar está sobre esa plaza apenas unos metros hacia el obelisco, viniendo desde la avenida Córdoba.

Hay una tradición que dice que, en la División Catastro de la Municipalidad de Buenos Aires, está el plano (dibujado hace años por un perito investigador) donde se especifica con una equis  (“X”) el lugar exacto. El que pueda ubicar ese lugar verá con seguridad al fantasma del Obelisco. Yo quise buscar este plano y hasta hoy solo he logrado perderme entre pasillos y carpetas.

Ahora entiendo porque hay muchos empeñados en amontonar en esas dependencias Municipales cada vez más y más papeles, carpetas y tierra. Es una extraña confabulación, tal vez alimentada por los fantasmas Municipales, para hacer difícil el encuentro del fantasma del obelisco. Y, si  no fuera por esto, todos  podrían verlo, porque es el único que se muestra a todos los que se paren en el lugar exacto.

Del libro Fantasmas de Buenos Aires, Relatos y Leyendas, 2021